h1

WEGO presenta el PANÓPTICO

Junio 6, 2008

Antonio M. Jiménez / revistawego@gmail.com

Imagínense que están siendo vigilados. Imagínense, mejor, que podrían estar siendo vigilados. Podrían también no estarlo. ¿Quién sabe? Si usted, pongamos que en el trabajo, fuese plenamente consciente de esta posibilidad… ¿Se permitiría hacer aviones de papel? ¿Robar bolígrafos? ¿Tomarse más de cinco minutos de descanso para fumar? ¿Hablar mal del jefe?

Sobre una premisa parecida nace el concepto del Panóptico (o Panopticón), un modelo de prisión inventado en 1791 por el filósofo británico Jeremy Bentham que disponía las celdas de los prisioneros de manera que pudieran ser permanentemente vigiladas por un solo guardia. Permanentemente vigiladas. O quizás sólo unos minutos al día. O quizás no estuvieran vigiladas en realidad…


La cárcel de Bentham, que en su día surgió como un invento eminentemente práctico (podía reducirse el personal de vigilancia de las prisiones al tiempo que el riesgo de fuga de los reos) suscitó siglos después un apasionante debate en el seno de la Filosofía contemporánea. El principal responsable de la teoría filosófica del panóptico fue el francés Michel Foucault, quien en su obra Vigilar y Castigar rescató casi dos siglos más tarde el Panopticón del filósofo británico e intentó imaginar como sería su aplicación en contextos diferentes al de la prisión, como el sistema educativo o el laboral.

Hoy día, en el mundo de las firmas electrónicas, las cámaras de videovigilancia, la comunicación por satélite o la piratería virtual, esta idea cobra un sentido de vital trascendencia. Así, diferentes disciplinas humanas, como la Literatura, la Filosofía o el Arte, se han acercado a la realidad del panóptico para estudiar aspectos tan esenciales del ser humano como la dignidad, la privacidad o lo público.

Inauguramos con esta explicación el especial de este mes de junio. Si el mes pasado WEGO dedicó una sección especial al Espíritu del 68, con motivo del 40º Aniversario del mayo francés, en esta ocasión trataremos de acercar a nuestros visitantes a la realidad de este fenómeno a través de diferentes experiencias realizadas por artistas e investigadores.

La redacción de esta revista espera conseguirlo. Si no es así, no duden en hacérnoslo saber haciendo uso de su libertad de expresión. Nadie les estará vigilando…

Deja un comentario